domingo, 2 de junio de 2013

Crónica de la Feria del Libro de Madrid

Como muchos ya sabréis, el viernes pasado (día 31 de Mayo para los despistados) tuve mi primer contacto con la Feria del Libro de Madrid desde el lado de los escritores. Fue mi primera vez como escritora invitada para firmar en una de las casetas, en este caso la de la distribuidora La Torre Literaria, y mi experiencia fue un híbrido extraño que optaría al papel protagonista en las películas de miedo psicológico, en serio. Por una parte, me encantó la experiencia de estar allí, saludando gente, charlando con los pocos que se atrevían a acercarse, intentando llamar la atención de los que no se acercaban, firmando a los incautos que caían en mis redes (muahahaha) y conociendo gente amante de la literatura que no esperaba encontrar, como, por ejemplo, dos hermanos, Carol y Jose, a los que la novela llamó la atención la primera vez que estuvieron en la caseta charlando y, más tarde, para agradable sorpresa mía, volvieron reclamando un ejemplar :D
Además, tuve el placer de conocer en persona a Pilar Pérez Martín, una querida amiga de Facebook que me acompañó un ratito en esta experiencia y con la que charlé un buen rato. Muchas gracias por tu compañía, Pilar :D



Sin embargo, no todo fue bueno ni bonito, porque acudir a la Feria del Libro me abrió los ojos a ciertos aspectos del mundo editorial que no había sabido ver hasta ahora, a pesar de intuirlos. Nuestra distribuidora, la Torre Literaria, ha resultado ser una tremenda decepción para mí. Al parecer, esta distribuidora coge editoriales para distribuir, pero esas editoriales no deben ser más que números engrosando sus cuentas mensuales y las tratan con tan poco respeto que resulta casi indignante. Cuando llegué a las caseta 44 de la Feria, después de una caminata de 30 minutos por un error de cálculos con el transporte y la distancia (lo cual motiva hoy mis agujetas en las piernas), iba contenta. Mi alegría era acentuada por la megafonía de la Feria, que iba diciendo los nombres de los autores que firmaban y...¡allí estaba yo! Mi nombre resonó unas cuantas veces por megafonía y yo loca de contenta. Llegué a la caseta de La Torre Literaria y pensé que era la caseta más triste y sosa de toda la feria...ni un solo adorno para llamar la atención, los libros colocados de forma insulsa, ninguna portada atractiva intentando captar la atención...Nada. Era una simple caseta con libros colocados al tun tun. En el medio de la caseta. Medio ocultos por el listón de metal que sirve para separar las dos partes de la caseta estaban mis pequeños, Eterna Oscuridad. Amontonados. Poco atractivos en medio de aquel ambiente soso y decadente. Eran como una nota descompasada en una melodía de ensayos y libros divulgativos. No tenían lugar allí. No encajaban. Busqué el resto de libros de la editorial, pero no los vi hasta que no entré en la caseta y me fijé en las baldas que estaban pegadas al suelo. Allí. Casi escondidos estaban mis compañeros de aventuras. Sentí un vuelco de ira en el corazón, porque aquello no era justo. Había libros pasados de moda en las estanterías. Algunos, por su aspecto, llevaban años esperando ser vendidos y, teniendo en cuenta su carácter divulgativo, muchos estarían "caducados", pero ahí estaban, bien visibles y colocados, mientras que los de la editorial Hades estaban escondidos, sólo uno, Gigantes del Sueño, era más visible que los demás. En ese momento empecé a darme cuenta de lo que yo, como autora, valía para esa distribuidora: NADA. Aún así, intenté hacerlo lo mejor que pude, aunque no me lo pusieron fácil. La gente se creía que yo era una vendedora más, claro...teniendo en cuenta que el único aviso de mi firma era un folio blanco con la leyenda: Hoy firma Tamara Díaz... ni foto ni portada del libro. Nada. ¿Para qué? La gente miraba el cartel confusa y buscaba a una persona, supongo, mayor. Al no verla, pasaban de largo. Como tampoco llamaba la atención el libro debido a su estratégica situación...mi única salida era llamar yo misma la atención a la gente. Y así lo hice. Conseguí vender tres ejemplares, que me parece todo un logro para dos horitas de empeñado trabajo, y salí muy contenta de allí.

Sin embargo, la distribuidora me reservaba una última sorpresa para evidenciar su falta de respeto. A las 9 de la noche me despedí del encargado de la caseta y salí por la portezuela. Cuando llegué al frente de la caseta, mi novio estaba totalmente indignado, pero no hice mucho caso. Quería ver la caseta de al lado, donde había ejemplares medievales muy elaborados que habían dejado a mi tía con ganas de robar alguno (el más barato 8.000€). En fin, cuál sería mi sorpresa al pasar de nuevo por delante y ver que mis libros ya no estaban. Mi novio, más atento que yo a estas cosas, me avisó de que tal cual estaba saliendo por la puerta, el tío se había puesto a guardar los libros sin preocuparse por nada. Me parece bien que tenga otros libros que exponer, pero...vamos a ver...quedaba solo media hora para cerrar la feria. ¿Tanto le habría costado mantenerlos expuestos hasta el cierre? Evidentemente, el hueco dejado por mis libros no fue ocupado por otros libros de Hades, sino por sus benditos libros favoritos lo que me parece una auténtica desfachatez.
Y esta es mi crónica, agridulce, de la Feria del Libro de Madrid. Una experiencia mágica que ocupaba mis sueños más dulces y que se ha convertido rápidamente en una auténtica pesadilla que me ha llenado de frustración. 
Muchas gracias a todos los que os pasasteis por allí a verme y mil gracias a los que comprasteis un ejemplar dedicado. Espero que os guste.
Un beso a todos,


10 comentarios:

  1. Pues sí, bastante agridulce :) A ver si la próxima vez sale todo mejor ;)
    yo de tí aprendiendo lo aprendido, a la próxima feria vienes con un cartelito hecho de casa, con tu foto, tu librito y esas, cosas. y si no te dejan, pue con una camiseta como hace Santiago Segura en Torrente y han imitado después muchos otros porque funciona bastante.

    Ánimo! ;)

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    1. Ya ves...la próxima vez no vuelvo a caer en el error ^^ En fin, gracias por el apoyo.
      Un beso!

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    1. Cosas que pasan y que nos ayudan a aprender, supongo. Gracias por el apoyo, Carlos :D

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  3. Que pena la verdad que ciertas personas jueguen así con las ilusiones de otras pero digo lo que dice Una de Magia: has tropezado ahora y aprendido a no volver a tropezar con el mismo error. Ojalá el destino te depare unas enormes ventas y ese señor se dé cabezazos contra la pared por su estupidez. Un abrazo y ánimo.

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    1. Supongo que en algún momento la jugada les saldrá mal y entonces yo me reiré , aunque no sea por mi :P En fin, gracias!

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  4. Anda!, si me lo hubieras dicho antes, hubiera anunciado la firma de libros en el club! y así te hubiera dado publicidad... Espero que la próxima vez me avises, para poder ayudarte, que sino me avisas, no me entero (no soy adivina, jajaja)

    Si perteneces al club, porqué no aprovecharte de las ventajas del mismo? jejeje

    Bs!

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  5. AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH QUE ME HAS MENCIONADO EN TU POST!!!! AAAAAHHHHHH (me siento importante =P xD) jiji :3
    pero siento mucho que la feria te haya sido agridulce, en serio. pero mira el lado bueno ¡Has vendido 3 ejemplares!! jaja okya.-. bueno ya centran tiempos mejores valii?? ;)

    besos y gracias por mencionarme
    PSD: soy Carol XD

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    1. jajajajaja Gracias a ti, Carol, por leer el libro :D
      Un beso!

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  6. Hola!
    La verdad es q es una vergüenza como juegan a veces con el trabajo y la ilusión de la gente.
    T aconsejo como han dicho anteriormente, aprovecha los clubs de lectura para darte publicidad y todos los medios disponibles en las redes sociales y ya sabes, el año q viene te llevas tu cartelito (x si acaso) y una camiseta con tu publicidad
    Animo!!!

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