Un romance literario
La fantasía siempre ha sido mi género favorito y creo que mi pasión por los universos mágicos y sus criaturas empezó ni más ni menos que gracias a los cuentos de mi niñez. Puedo recordar a la perfección la dulce seguridad que invadía mi corazón infantil cuando me leían aquellas mágicas historias protagonizadas por príncipes y princesas, monstruos y seres fantásticos que luchaban por imponerse. Gracias a los cuentos, aprendí que la bondad es más importante que el dinero y que la valentía no tiene más poder que la inteligencia. Soñé con castillos, príncipes que luchaban por amor, con brujas malvadas, con niños valientes, con aventuras...Y fue entonces cuando empecé a adorar la fantasía y todo lo que conlleva. Cuando tuve una cierta edad, empecé a leer. Recuerdo tardes enteras pegada a las aventuras de Jorge, Julián, Ana, Dick y el fiel Tim...¿sabéis de quiénes os hablo? Eran una pandilla de niños capaces de luchar contra contrabandistas, ladrones y misterios variados en el pueblo de Ki...